Hay una forma silenciosa de perder dinero en una instalación fotovoltaica: que un string completo se quede desconectado y siga al sol calentándose, mientras el inversor no muestra ninguna alarma porque el resto de la planta compensa la lectura agregada. La producción cae unos puntos porcentuales y la pérdida se atribuye al verano flojo, al polvo o al envejecimiento natural de los módulos. Y los kilovatios hora dejan de facturarse mes tras mes.
En una inspección reciente en una planta industrial andaluza nos topamos con un caso de manual. Lo contamos aquí porque ilustra exactamente el tipo de fallo que la inspección termográfica aérea con drone detecta de un vistazo, y que la telemetría convencional puede no ver durante años.
El caso real: 18 módulos al sol sin producir
Durante el vuelo con drone equipado con cámara termográfica radiométrica calibrada, una zona concreta de la cubierta destacaba con claridad sobre la imagen térmica. 18 módulos fotovoltaicos del mismo string registraban más de 55 °C de media, con picos de 62 °C, frente a los 49 °C de los strings sanos contiguos.
El patrón era inequívoco: una diferencia sostenida y uniforme en toda la superficie del string, sin la heterogeneidad típica de células sombreadas o de un fallo de bypass aislado. La firma térmica clásica de un string que ha dejado de producir.
Por qué el inversor no lo detecta
Cuando un panel deja de generar —fusible saltado, conector dañado, fallo en el cuadro de combinación, soldadura interna abierta— toda la energía solar incidente sobre el módulo deja de salir como corriente eléctrica y se queda en él como calor. Para una cámara termográfica radiométrica esa diferencia salta a la vista. Para un inversor que solo lee la potencia agregada del conjunto de strings, en cambio, no.
Los inversores comerciales monitorizan corriente y tensión a nivel de MPPT (seguidor del punto de máxima potencia), no a nivel de módulo individual. Si el resto de strings del mismo MPPT mantienen producción nominal, la curva agregada no genera ninguna alarma. La planta sigue trabajando dentro de tolerancia —solo que con un trozo apagado.
Señales de que un string puede estar desconectado
Estos son los indicadores que sugieren revisar si hay un string fuera de servicio en una planta fotovoltaica:
- Producción anual ligeramente por debajo del simulado sin causa obvia (polvo, sombras o degradación normal no lo explican).
- Diferencia persistente entre MPPTs equivalentes en orientación y módulos.
- Ratio kWh/kWp inferior al de plantas comparables en la misma zona geográfica y mismo año hidrológico solar.
- Trabajo reciente en el cuadro de combinación o en conexiones de string (cambio de fusibles, reapriete, sustitución de inversor) sin verificación posterior.
- Antigüedad de la planta superior a 4-5 años sin inspección termográfica documentada.
Cualquiera de estas señales justifica una inspección termográfica aérea programada bajo norma IEC TS 62446-3, que cubre exactamente este tipo de auditoría.
El coste real: cuánto se pierde
Hagamos números sobre el caso de la planta andaluza. Los 18 módulos suman unos 7,7 kW de potencia nominal. En Granada y con la orientación de esa cubierta, eso son alrededor de 13.500 kWh anuales que dejan de producirse. Traducido a euros, entre 1.700 € y 2.000 € al año según el precio aplicado y el peso del autoconsumo frente a vertido a red.
A esa cifra se le suman dos efectos que la mayoría de balances no contempla:
- Garantía del fabricante: en módulos relativamente recientes normalmente sigue activa, y es perfectamente reclamable cuando se aporta un informe térmico objetivo con coordenadas, identificación de módulos y registro radiométrico calibrado.
- Tiempo acumulado de avería: el patrón térmico sugiere que el problema lleva varios meses activo. A un año, 2.000 €; a cinco años sin actuar, más de 10.000 € de producción no facturada, sin contar la aceleración de la degradación de los módulos sanos del mismo string por estrés térmico desigual.
Todo esto en un solo string. En una planta con varias docenas de strings, el cálculo escala muy rápido. Y a precios industriales con autoconsumo predominante, donde el kWh evitado vale más que el vertido, el impacto económico real puede multiplicarse.
Cómo lo detectamos con termografía aérea
El procedimiento sigue la norma IEC TS 62446-3 y se ejecuta en una sola jornada para plantas de hasta 1 MWp:
- Vuelo programado con drone certificado AESA equipado con cámara termográfica radiométrica calibrada, en horario de máxima irradiación (10:00–15:00 hora solar) y con irradiancia superior a 600 W/m².
- Cobertura completa de la planta a altura de vuelo constante, con solape entre pasadas que garantice cada módulo en al menos dos imágenes independientes.
- Análisis radiométrico módulo a módulo: clasificación de anomalías por gravedad (hotspot puntual, fallo de bypass, célula dañada, string desconectado) y por temperatura absoluta y relativa al entorno.
- Entrega del informe técnico firmado por técnico y termógrafo certificado: ortofoto térmica, listado de defectos georreferenciados con identificación de módulo (fila/columna), gravedad, temperatura, fotografía RGB de detalle y recomendación de actuación.
El informe es válido como prueba documental para reclamaciones de garantía al fabricante y como base para programar el mantenimiento correctivo prioritario.
Lo que está en juego
Lo más fácil con un fallo así es no encontrarlo nunca. El inversor no lo señala, la factura no lo distingue del consumo habitual, y los datos de producción anual se acercan a lo previsto cuando el resto de la planta funciona bien. Cuando aparece —si aparece— suele ser porque alguien sospecha y se molesta en mirar.
La diferencia entre encontrarlo en una jornada de vuelo o no encontrarlo nunca son los kilovatios hora que ya nadie va a recuperar.
Preguntas frecuentes
¿Qué es un string desconectado en una planta fotovoltaica?
Un string es un conjunto de módulos fotovoltaicos conectados en serie. Cuando un string queda eléctricamente abierto (por un fusible saltado, una conexión dañada o un fallo en el cuadro de combinación), todos sus módulos dejan de producir energía, pero siguen recibiendo radiación solar. La energía no convertida se acumula como calor, elevando la temperatura del string varios grados por encima de los strings sanos contiguos.
¿Por qué el inversor no detecta un string desconectado?
Los inversores fotovoltaicos comerciales monitorizan corriente y tensión a nivel de MPPT (seguidor del punto de máxima potencia), no a nivel de módulo individual. Si el resto de strings conectados al mismo MPPT mantienen producción nominal, la curva agregada no dispara ninguna alarma. El inversor sigue trabajando dentro de tolerancia mientras un trozo de la planta está apagado.
¿Cuánto se pierde si un string queda desconectado?
Depende del tamaño del string y la radiación de la zona. Para un string típico residencial-industrial de 18 módulos (~7,7 kW) en Andalucía, la pérdida anual ronda entre 1.700 y 2.000 € en producción no facturada. A cinco años sin actuar, supera los 10.000 €, sin contar la posible aceleración de la degradación de los módulos sanos por estrés térmico.
¿Cómo se detecta un string desconectado con drone?
Mediante termografía aérea radiométrica calibrada bajo norma IEC TS 62446-3. El drone sobrevuela la planta en horario de máxima irradiación con una cámara térmica calibrada. Los strings desconectados aparecen como bandas uniformemente más calientes que el resto. El informe técnico georreferencia cada defecto, lo clasifica por gravedad y permite reclamar la garantía al fabricante.
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Servicio relacionado: inspección termográfica de placas solares con drone — norma IEC TS 62446-3, informe módulo a módulo.
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