Si tu comunidad de regantes o tu explotación tiene una balsa de más de 5 metros de altura o más de 100.000 m³, la ley te pide algo muy concreto: clasificarla frente al riesgo y vigilar su estado. En esta guía explicamos qué es el análisis de riesgos de una balsa de riego, quién está obligado, qué documentación exige la normativa y qué datos de campo puede aportar una inspección con dron.
Qué es el análisis de riesgos de una balsa
Es la evaluación del riesgo potencial que tendría la rotura o el funcionamiento incorrecto de la balsa sobre personas, bienes y medio ambiente. De ese análisis sale la clasificación oficial en categoría A, B o C (de mayor a menor riesgo), que solicita el titular ante la administración hidráulica competente y de la que dependen todas las obligaciones posteriores.
Quién está obligado y a qué (RD 264/2021)
Las Normas Técnicas de Seguridad del Real Decreto 264/2021 se aplican a presas y balsas de más de 5 metros de altura o más de 100.000 m³ de capacidad, tanto públicas como privadas. En resumen:
- Todas (dentro de ese ámbito): solicitar la clasificación A/B/C frente al riesgo potencial.
- Categorías A y B: redactar e implantar unas Normas de Explotación, con su plan de vigilancia y de conservación y mantenimiento.
- Categoría A: además, presentar un Plan de Emergencia en el plazo de dos años desde la clasificación.
Los procedimientos administrativos derivados se concretaron en la Orden TED/225/2025. La redacción y firma de estos documentos corresponde a un técnico competente; lo que sigue es la parte donde nosotros encajamos.
Los datos de campo: lo que aporta el dron
Tanto la clasificación como el plan de vigilancia necesitan una cosa que a menudo falta: documentación objetiva y actualizada del estado real de la balsa. Una inspección con dron aporta, en una sola visita y sin interrumpir el riego:
- Ortofoto georreferenciada (RTK) de la balsa completa: coronación, taludes, aliviadero y entorno, medible sobre plano.
- Estado de la lámina expuesta y de los taludes: arrugas, punzonamientos visibles, vegetación, erosiones y asientos.
- Termografía del talud y el perímetro exterior para acotar zonas con indicios de fuga por su rastro térmico. Con honestidad: la lámina sumergida no se ve —el agua es opaca al infrarrojo—, y esto no sustituye a un ensayo de estanqueidad; lo que hace es reducir la superficie a ensayar.
- Cartografía del entorno aguas abajo (MDT, curvas de nivel) útil para el técnico que evalúa el riesgo potencial.
- Comparativa campaña a campaña: la misma balsa con el mismo criterio cada año, que es exactamente lo que pide un plan de vigilancia.
El detalle del servicio está en inspección de balsas de riego con dron, y el caso típico de fuga en cómo detectar una fuga sin vaciar la balsa.
Qué no hacemos (y quién sí)
No clasificamos la balsa ni redactamos o firmamos las Normas de Explotación o el Plan de Emergencia: eso corresponde al ingeniero o técnico competente que dirija el expediente. Nuestro papel es darle datos de campo sólidos y georreferenciados sobre los que trabajar, y repetir la campaña con criterio comparable para la vigilancia periódica.
Preguntas frecuentes
¿Mi balsa está obligada a clasificarse?
Si supera los 5 metros de altura o los 100.000 m³ de capacidad, entra en el ámbito de las Normas Técnicas de Seguridad del RD 264/2021 y debe solicitar su clasificación frente al riesgo, sea de titularidad pública o privada. Ante la duda, consulta a la administración hidráulica de tu cuenca o a un técnico competente.
¿Quién hace el análisis de riesgos y quién lo aprueba?
Lo elabora un técnico competente por encargo del titular y lo resuelve la administración hidráulica competente, que asigna la categoría A, B o C. La inspección con dron aporta la documentación de campo del estado actual, que es la base sobre la que ese técnico trabaja.
¿Qué documenta exactamente el dron en una balsa?
Ortofoto georreferenciada, estado visible de lámina expuesta, taludes, coronación y aliviadero, termografía del talud y perímetro exterior para acotar indicios de fuga, y cartografía del entorno. Todo fechado y comparable entre campañas.
¿Cada cuánto conviene inspeccionar la balsa?
Los planes de vigilancia suelen fijar revisiones periódicas del estado de la instalación; una campaña anual con dron —o tras episodios de lluvia intensa o viento fuerte— encaja de forma natural con esa exigencia y deja registro documental de cada revisión.
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