En el regadío, el agua es el activo más caro. Una balsa que pierde por la lámina impermeabilizante va goteando dinero todo el año, y a veces compromete la estabilidad del talud. El problema clásico: la lámina mide miles de metros cuadrados y el agua se mueve por debajo, así que la fuga casi nunca está donde se ve la mancha.
Por qué es tan difícil encontrarla desde el suelo
La geomembrana (PEAD o EPDM) cubre toda la balsa y el agua que se cuela por un pinchazo o un pliegue recorre el soporte antes de salir. Inspeccionarla a pie es lento, parcial y, en taludes mojados, peligroso.
El coste de no localizarla a tiempo
- Pérdida continua de agua —y de la energía de bombeo para reponerla.
- Daño al talud: el agua que se infiltra puede provocar asentamientos y erosión.
- Reparaciones a ciegas que no cierran la fuga real.
Termografía y ortofoto desde el aire
La zona por donde se fuga el agua retiene humedad y cambia de temperatura. Con un dron sobrevolamos la balsa en servicio y, combinando ortofoto de alta resolución y cámara térmica, acotamos las zonas con indicios de fuga sin vaciarla. Importante: el agua es opaca al infrarrojo, así que ni este equipo ni ningún otro "ve" el pinchazo bajo el agua. Lo que sí se detecta con la balsa llena está fuera del agua: el rastro de humedad que el agua fugada deja en taludes y perímetro exterior, y los daños de la lámina expuesta que revela la ortofoto (roturas, pliegues, soldaduras). Conviene saberlo: charcos, arrugas o lastres pueden dar falsos indicios, así que el resultado son zonas acotadas para una comprobación dirigida, no un veredicto. Es el núcleo de nuestra inspección de balsas de riego con dron: estado de lámina expuesta, taludes y coronación, zonas sospechosas señaladas sobre el modelo y recomendación de los siguientes pasos.
¿Y si te exigen un ensayo de estanqueidad?
Es otra cosa, y conviene no confundirlas. La termografía aérea no es un método de ensayo de estanqueidad reconocido: no hay norma UNE ni ASTM que la contemple como tal. Cuando la Administración exige comprobar la estanqueidad de una balsa, lo que procede es un ensayo de detección eléctrica de fugas (ELL, normas ASTM D6747, D7002 y D7007), que realizan empresas especializadas en geosintéticos; la variante D7007 funciona incluso con la balsa llena. ¿Dónde encaja el dron? Antes: la ortofoto, el modelo 3D y la termografía documentan el estado de partida y acotan las zonas sospechosas. Como el ELL se paga por superficie barrida, llegar con la balsa documentada y las zonas acotadas reduce la factura del ensayo.
Y de paso, la capacidad del vaso
En la misma visita, con fotogrametría generamos un modelo 3D de la geometría del vaso y de la cota de agua; la capacidad y el volumen estimado salen de cruzar esa cota con la curva de la balsa. El fondo sumergido queda fuera del alcance del dron: el agua es opaca tanto para la cámara como para el infrarrojo.
En resumen: no hace falta vaciar la balsa para orientar la búsqueda de una fuga. Termografía y ortofoto de dron acotan las zonas con indicios sin parar el riego; y si después hace falta un ensayo de estanqueidad ELL, la superficie a barrer ya llega acotada.
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